Amamantar: la mejor bienvenida para todos los bebés.

posición de la bocaEl sólo hecho de nacer implica para el bebé un cambio radical en su estilo de vida y por ende un estrés que afecta y compromete todo su ser. Durante 38 a 42 semanas el o la bebé vivieron en un entorno húmedo, sin luces ni sonidos fuertes, siempre rodeados de movimientos, sonidos monótonos y suaves. Aún cuando desde finales del primer trimestre el cuerpo del bebé está completamente formado todavía experimenta muchos cambios de maduración y crecimiento durante el resto del embarazo semana a semana. Incluso cuando el bebé llega al mundo todavía algunas de los órganos y sistemas de órganos de su cuerpo tienen que iniciar su funcionamiento para el cual ya estaban listos desde antes del nacimiento, pero es hasta el momento de nacer que comienzan a funcionar y activarse. Tal es el caso del sistema respiratorio y de la transición cardiopulmonar que tiene que ocurrir inmediatamente que el bebé nace para que comience a respirar por si mismo. De modo similar sucede con el sistema digestivo y la circulación portal-hepática que hasta entonces apenas procesaba pequeñas cantidades de líquido anmniótico y que a partir del nacimiento se vuelve el mecanismo a través del cual el bebé obtiene todos los nutrientes para crecer y desarrollarse.

Dentro de cuerpo materno el bebé no vivía carencias y el tiempo que mediaba entre sus requerimientos y el que fueran satisfechos era instantáneo porque toda una red de mecanismos hormonales y bioquímicos estaban activados para desviar hacia la circulación placentaria todo lo que el bebé requiere en cada momento. Literalmente una gran parte de la biología materna se pone un función de las necesidades y requerimientos del bebé priorizando el bienestar del bebé incluso por encima del propio. Al nacer este proceso cambia radicalmente, el cuerpo del bebé se encuentra totalmente sólo por primera vez y necesita emitir señales mucho más obvias (el llanto como principal señal) para que sus necesidades sean satisfechas.

Un cambio tan radical que se vive en tan poco tiempo por supuesto que implica estrés para el frágil organismo del recién nacido. Esta transición está biológicamente diseñada para que trascurra de la manera más suave y placentera para el bebé, a través y mediante el contacto cuerpo a cuerpo con la madre que tiene lugar durante la lactancia materna. Amamantar a un bebé no sólo es la mejor forma para alimentarlo pues el cuerpo materno se sigue haciendo cargo de detectar y satisfacer los requerimientos nutricionales de su bebé, de un modo muy similar a como lo hizo durante el embarazo. A lo que se suma que en los brazos y el cuerpo de la madre sigue encontrando los rítmicos sonidos, la temperatura y los olores a los que estaba acostumbrado mientras estuvo en la panza. Por eso amamantar no es sólo una forma de alimentar a los recién nacidos sino que es también la mejor bienvenida que podemos brindarle a cualquier bebé para enfrentar el estrés del nacimiento.

La lactancia materna es sin dudas la bienvenida menos estresante y armónica que pueden tener los bebés mamíferos!!!!

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