El reto de criar sin violencia o la perpetuación de la violencia cultural.

Los seres humanos nos somos violentos por naturaleza como muchas teorías sociales nos intentan hacer creer. Estudios antropológicos de sociedades que nos están armadas sobre principios de competitividad y dominación así lo demuestran. La agresividad es intrínseca a la vida, la agresividad en el sentido de reaccionar de manera rápida y eficiente para garantizar la supervivencia. La cual no necesariamente tiene que ir acompañada de violencia contra algo o alguien en particular, la violencia aparece en el modo como manejamos y enfrentamos culturalmente esa agresividad que nos caracteriza.

La violencia presente en nuestras sociedades se genera y perpetúa en el modo irrespetuoso en el que nos relacionamos los unos con los otros y en el cual los bebés y niños pequeños ocupan un lugar privilegiado. Asumimos actitudes irrespetuosas hacia la primera infancia sobre la base de considerar que carecen de elementos para tomar decisiones y que todavía no sienten y entienden el mundo en que viven. Los violentamos desde muy pequeños irrespetando sus necesidades más básicas, con jaloneos, gritos, chantajes o golpes marcamos nuestro territorio en relación a ellos. Les enseñamos a ser violentos y a comportarte como tal y luego nos sorprende que a los 2 o 3 años sean ellos quienes violentan a otros y más adelante nos violentan a nosotros mismos.

Criar sin violencia al 100% es prácticamente imposible en nuestra cultura pues somos herederos de prácticas de las que ni siquiera somos conscientes y que perpetúan la violencia. A la vez que nuestro entorno está cargado de diferentes tipos de violencia que nuestros hijos e hijas reciben a su paso y en su interacción no sólo con nosotros sino también con su entorno. Claro que esto no quiere decir que no debamos intentarlo, que si queremos construir un mundo diferente en el que la competitividad y la violencia no sean las bases de nuestras relaciones debemos intentar una crianza respetuosa y no violenta hacia nuestros hijos e hijas.

Los niños sólo podrán ser adultos no violentos y respetuosos hacia los demás si desde la primera infancia los tratamos con respeto, y los criamos con apego y amor.

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2 respuestas a El reto de criar sin violencia o la perpetuación de la violencia cultural.

  1. Surena dijo:

    Me ha encantado este articulo porque creo que es cierto que nuestra cultura es basicamente violenta, cada dia se imponen modelos de violencia muy sutil, la violencia ahora no solo es fisica sino tambien psicologica y los niñ@s son los mas vulnerables a esta incapacidad emocional de los adultos,. La violencia engendra violencia y es una espiral que no acaba, luego vemos a los adolescentes que abusan de sus padres y estos no saben cual es la causa, si se lo he dado todo… dicen, y ante esta expresion me gustaria preguntarles si realmente le han dado todo lo que necesitaban cuando eran bebes, si realmente dedicaron tiempo a escucharles a darles cariño, si estuvieron presentes en cada etapa de sus hijos, si se dieron a respetar siendo ellos mismos modelos de respeto, si les dieron lo que necesitaban no lo que ellos querian, hay una gran paradoja, muchos padres privan a sus bebes del pecho, del calor humano, de la compañia y cuando estos bebes crecen les llenan de regalos y atenciones, al llegar a la adolescencia estos crios no tienen suficiente con lo material, necesitan aquello que no se les diò y que probablemente nunca lleguen a tener. Gracias Mice por hacer del mundo un lugar mejor.

    • Micelys dijo:

      Así es Surena tenemos totalmente volteadas nuestras prioridades y pasamos por la violencia muchas veces sin siquiera saber que lo hacemos y nuestros hijos e hijas son quienes más expuestos están a ella por estar en final de la cadena que perpetua un modo violento de relacionarnos entre nosotros y con el entorno. Es complicado salirse de esa red de la somos partes incluso inconscientemente pero si no damos el primer paso intentando que sean nuestros hijos los que vayan quedando en los bordes de esa red y quienes sean capaces de detectar la violencia y enfrentarla, nunca lograremos cambiar este mundo en que vivimos. Si asumimos que así tienen que ser tratados los niños para que aprendan reglas y límites entonces no se vale que luego nos sorprenda cuando ellos nos hagan lo mismo a nosotros más adelante.
      Como dices para muchos es más fácil comprar que vincularse parafraseando a Laura Gutman, y en ese proceso las carencias emocionales que vamos dejando en el camino de los niños se vuelven lagunas insondables y todo el parte de lo mismo, pues esos niños desatendidos recurren a las estrategias más impensadas para llenar esos vacíos que les estamos dejando en su día a día. Estrategias que por demás implican autoagresiones (drogas, suicidios, aislamiento) o agresiones hacia los otros y la sociedad. De cualquier modo sólo estamos perpetuando la violencia de la somos herederos y nos toca hacer algo para cambiarlo

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