El reto de la liberación sexual femenina del yugo patriarcal.

Matilda

Matilda,
Ilustración de Afra
http://www.soleafra.blogspot.com

La lactancia materna al igual que muchos otros ámbitos intrínsecos a nuestra condición sexual de hembras humanas, ha ido quedando desvalorizada, desestimada y estigmatizada en la cultura patriarcal dominante en la que vivimos. En el proceso histórico de ir construyendo el género femenino desde la mirada masculina dominante, las mujeres hemos ido perdiendo poco a poco el control sobre diferentes ámbitos de nuestra sexualidad, que están intrínsecamente relacionados con el surgimiento de la vida.

La maternidad uno de los ámbitos más complejos de nuestra biología humana y directamente vinculado con la supervivencia de la especie, ha sido despojado del poder femenino para convertirse predominantemente en un acto que se vive de manera robotizada y distante, sin respetar ciclos, hormonas y ritmos. Nos han robado el deseo, el placer, el gozo que acompaña a la embarazada-madre durante la gestación llenándola de miedos, dudas, premuras y convirtiendo esa etapa en una enfermedad y algo que ha de terminar a la brevedad. Nos han robado el parto hasta automatizarlo y medicalizarlo, y convertirlo en un evento doloroso y temido, algo falto de placer y carente de sentido, más que para el nacimiento del bebé. Con la lactancia materna se repite este este enfoque, nos separan de nuestros hijos durante los primeros momentos después del nacimiento, lo que quiebra el vínculo biológico entre la hembra y su cría. Quiebre que la etología ha demostrado que en muchas especies animales es vital y afecta directamente la supervivencia de los recién nacidos, al implicar una falta de reconocimiento entre madre y cría. En nuestro caso humano apelamos a que sea nuestra dimensión cultural y racional la que  nos permita retomar el vínculo madre-hij@ luego de haber atentado de manera drástica contra nuestra biología mamífera diseñada para garantizar ese vínculo. A lo que se suma que se prolonga y demora el inicio de la lactancia materna, con el consiguiente daño en las criaturas recién nacidas que viven su entrada al mundo en abandono y soledad.

En aquellos casos en los que los deseos maternos logran saltar por encima de todas estas ataduras y quiebres, la lactancia materna sirve como remanso en el que es posible recuperar a nivel hormonal y primario, ese vínculo a través del placer y el gozo, para mamá y bebé, del acto de amamantar. En otros muchos casos es demasiado tarde, la madre ya ha sido despojada de ese placer físico que acompaña y garantiza biológicamente la maternidad y no logra vincularse en el cuerpo a cuerpo con su cría, y por ende se convierte en lo que Casilda Rodrigañez llama “una madre espiritual”. La lactancia materna y con ella toda la maternidad deja de ser vivida como un acto placentero, en el que biológicamente nos rencontramos con nuestras crías en cada tetada, y revivimos a través del deseo y el placer mutuo el vínculo; para convertir la maternidad en una carga, una responsabilidad, que se asocia entonces a la culpa y los juicios de valor, como mecanismos de control cultural para hacerla funcionar.

Insertas en una cultura armada desde la perspectiva masculina y que históricamente ha minimizado y anulado a la mujer, en especial la sexualidad femenina, quedamos escindidas, separadas en nuestra totalidad de hembras-mujeres-madres. Los deseos y emociones maternos en relación a sus bebés son desestimados, negados, y hasta juzgados por nuestra cultura. La sexualidad femenina en este mundo de hoy se limita a la vida sexual adulta asociada a la reproducción, la cual por demás apenas está en proceso de ser reivindicada luego de varios siglos de estigma y negación cultural. Todavía como mujeres tenemos el reto de reconstruir y reparar ámbitos de nuestra sexualidad como el embarazo, el parto y la lactancia materna, para tener el derecho y la oportunidad de vivirlos en plenitud; y a la vez para que nuestros hijos e hijas puedan iniciarse en el mundo a través del placer, el gozo y la satisfacción de sus necesidades y no a través del abandono, la separación y la carencia física.

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Una respuesta a El reto de la liberación sexual femenina del yugo patriarcal.

  1. rebecaley dijo:

    Es increíble como la mayoría de las mujeres se sienten desconectadas de su propio cuerpo y dejan el embarazo y la crianza en manos de un médico que antepone su comodidad y sus ideas al bienestar emocional de la madre y el bebé.

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