6 meses después, aprendiendo a comer paso a paso.

El inicio de la alimentación complementaria (AC), introducción de alimentos sólidos o ablactación como también se conoce es una etapa muy importante en la vida de nuestros bebés, y desde la cual se sientan las bases para determinar el modo como se alimentarán y vivirán nuestros hijos e hijas hacia el futuro. La introducción de otros alimentos distintos a la leche materna está fijada por la mayoría de las organizaciones internacionales (OMS, LLLI, AAP entre otras) a iniciarse a partir de los 6 a 8 meses de edad, pero siempre respectando las señales de los bebés, que son los que deben guiarnos en ese proceso de introducir otros alimentos distintos a la LM. Algunos bebés a los 6 meses (incluso una o dos semanas antes) ya están listos para empezar a ingerir otros alimentos, en tanto otros no lo están hasta 2 o 3 meses después. Lo cual se debe a que para los bebés ingerir alimentos también implica un proceso de aprendizaje a nivel neurológico que implica funciones tanto motoras como sensitivas. bebe-comiendo-verduras

Si nos apegamos a la idea de considerar la AC como un aprendizaje estrechamente relacionado con el desarrollo cognitivo de cada bebé y no desde la urgencia de alimentarlos, es perfectamente lógico que cada bebé tenga su propio tiempo y ritmo para empezar a comer y que sea algo que NO todos hagan a la misma edad, ni tan prontamente. De igual modo que cada bebé tiene pautas diferentes en cuanto a sentarse, la coordinación para el agarre, el gateo, el caminar o hablar en función de sus particularidades biológicas y del desarrollo psicomotor que alcanzan en cada etapa, así serán diferentes sus habilidades y predisposición para aceptar otros alimentos, aprender a agarrarlos, llevárselos a la boca, masticar, saborear y tragar.

Es alrededor de los 6 meses que a nivel biológico los bebés pierden un reflejo muy importante en términos de supervivencia y que les garantiza que no se ahoguen con facilidad, conocido como reflejo de extrusión. De modo es para entonces que los bebés están realmente listos para empezar a aceptar otros alimentos, sin constantemente quererlos expulsar. Lo cual explica el que cuando se inicia con otros alimentos a bebés muy pequeñitos, de 3 o 4 meses como erróneamente recomiendan algunos pediatras, las mamás o abuelas continuamente tengan que vencer el reto de que el o la bebé expulsen de su boca cada cucharada de la papilla que cae en ella. Con la consiguiente sorpresa de todos que afirman que se debe a que nos les gusta lo que comen, cuando en realidad la explicación biológica es muy distinta y no tiene que ver con el sentido del gusto sino que está asociado a la respuesta adaptativa de los bebés pequeños que rechazan cualquier cosa que es introducida en su boca distinta al pecho (o al biberón para los que se acostumbraron a este modo de alimentación). Claro que si se persiste en el intento de darles de comer al cabo de varias semanas el bebé termina por aprender que se trata de alimentos y que no se va a ahogar y deja de expulsar todo de su boca, pero es algo que se consigue luego de haber forzado su tendencia innata a no recibir alimentos tan tempranamente.

Aún pasados los 6 meses de edad todavía es importante respetar los tiempos de cada bebé pues a algunos les toma todavía algo de tiempo aceptar que entren alimentos a su boca, y procesarlos dentro para luego tragarlos. A lo cual se suman las diferencias entre los bebés en cuanto al control fino de agarre en sus manos y a la coordinación manos-boca, habilidades que en tanto unos ya las han madurado  alrededor de los 6 meses a otros  les toma un poco más de tiempo hacerlo por si mismos. Ingerir otros alimentos requiere de un aprendizaje y de una maduración que les toma tiempos diferentes a los bebés, tanto por sus particularidades cognitiva (detectar sabores, control muscular y nervioso) como por sus particularidades metabólicas que también entran en juego. Es por eso que otro elementos a considerar es que la cantidad de alimento que cada bebé ingiere va a variar de acuerdo a las características y particularidades de su metabolismo y que también en relación a la alimentación complementaria son los bebés quienes deben marcar la cantidad de alimentos que ingieren y no que esto responda a las expectativas paterno/maternas.

La experiencia con bebés amamantados y los estudios comparativos en relación a los que no lo son, ha demostrado que la leche materna es el mejor alimento para el bebé durante su 1er año de vida. A la vez que se ha comprobado que la incidencia de alergias alimentarias disminuye en tanto se inicie más tarde con la alimentación complementaria, puesto que la madures intestinal e inmunológica son mayores. Por cual lo más conveniente es prolongar la lactancia materna y propiciar que sea el principal alimento hasta los 12 meses de edad. Es por eso que las recomendaciones de las instituciones y especialistas en LM a nivel mundial sugieren no forzar la introducción de otros alimentos para evitar un destete forzoso,  y que esta sea de una manera lenta, gradual y respetando los tiempos del bebé.

Esta postura implica ante todo una actitud y expectativas diferentes en los padres y madres puesto que no se trata de que el bebé ingiera grandes cantidades de otros alimentos durante su primer año de vida, ni forzar sus ritmos de maduración. Al contrario la idea es asumir la alimentación complementaria como un aprendizaje que tomará tiempoy cuya velocidad varia de un bebé a otro dependiendo de su maduración y sus requerimientos nutricionales. Desde este enfoque lo importante no es la cantidad que comen los bebés sino la calidad de lo que ingieren y seguir respetando el principio de alimentar a demanda. Sobre esta base si el/la bebé tiene más de 6 meses y ya es capaz de sentarse sólo, muestra interés por los alimentos cuando otras personas comen, ya no tiene un reflejo de extrusión fuerte, aumenta notablemente su demanda de leche materna sin estar enfermo o en situaciones de estrés y esto permanece más allá de 2 o 3 días, y a la vez es capaz de llevarse objetos a la boca por si mismo entonces estará listo para iniciar la alimentación complementaria.

La introducción de alimentos se recomienda que sea gradual, introduciendo un sólo alimento a la vez y repetir el mismo alimento entre 3 a 5 días para descartar posibles alergias. Se le pueden dar los alimentos en trozos cocidos o maduros en el caso de las frutas o en papillas no muy trituradas pero en todos los casos estimulando que el bebé agarre por si mismo los alimentos y que poco a poco vaya aprendiendo a llevárselos a su boca y a triturarlos. Los alimentos deben ser lo más naturales posibles y sin añadirles azúcar, ni sal, al menos durante los primeros 12 meses de vida. Para iniciar se recomiendan frutas no alergénicas (cítricos, las fresas y la sandía) o verduras cocidas. No se recomiendan las papillas o cereales industriales pues tienen azúcares y saborizantes artificiales. Los jugos 100% naturales y sin nada de azúcar pueden ser suministrados a los bebés mayores de 8 meses pero en cantidades menores a las 3 onzas diarias puesto que se ha comprobado que excesivas cantidades de jugos genera que los bebés pierdan el interés por otros alimentos. En cuanto al agua natural puede ser suministrada en bebés mayores de 6 meses en pequeñas cantidades más que nada para acostumbrar al bebé a ingerir agua en su dieta, pero en realidad el agua no es necesaria hasta pasados los 12 meses que por lo general disminuye notablemente el consumo de LM.

Durante los primeros meses es suficiente con introducir una sola comida al día y que sea preferentemente en el transcurso de la mañana por si se presentan posibles reacciones alergias y luego de 1 o 2 meses y en función de la demanda del bebé se pueden aumentar la cantidad de veces a 2 o 3 diarias. Con posterioridad a las frutas y verduras es recomendable introducir cereales como avena, arroz, amaranto, carnes rojas, pollo y legumbres (frijoles, chicharos, garbazos, lentejas). Entre los alimentos que es conveniente demorar su introducción por sus características alergénicas se encuentran el huevo, el pescado, el trigo, los cítricos que se deben introducir pasados los 12 meses y esperar más allá de los 18 meses para introducir mariscos, semillas, soya (nueces, cacahuates, almendras, etc.) y carne de cerdo. En el caso de los lácteos las recomendaciones existentes son las de introducirlos pasados los 12 meses, pero las experiencias acumuladas muestran que algunos bebés se inician con alergias y mocos al poco tiempo de comenzar a ingerir lácteos. De modo que algunos especialistas más estrictos en temas de dietas y que parten de que en realidad no es necesario ingerir otras leches distintas de la leche materna para el buen desarrollo físico e intelectual del niño, recomiendan esperar hasta los 24 meses antes de introducir los lácteos en especial leche de vaca como tal (no tanto en el caso de yogur o queso en la cual la leche ya está procesada y parcialmente degradada) sobretodo en bebés que durante su primer año de vida dieron señales de alergias a las proteínas de la leche de vaca. Por otro lado se recomienda demorar la introducción de las fresas hasta pasados los 24 meses por el alto riesgo de contraer infecciones digestivas y la  sandía hasta pasados los 3 años por su potencial alergénico.

El inicio de la alimentación complementaria es una etapa vital en el desarrollo de los bebés que va a sentar las bases del tipo de relación que establecen nuestros hijos e hijas con la comida. Tanto las presiones y el forzar a comer, como la aprehensión materna (o parterna) en relación a ese momento de la vida del niño va a marcar el tipo de relación que él/la bebé establece con la comida. Si como madres y padres asumimos que la leche materna no es alimento suficiente y presionamos para que el bebé ingiera más cantidad  alimento o antes que él está listo para comer o por otro lado si por miedo al destete temprano forzamos las cosas para que nuestro bebé sólo se alimente del pecho a pesar de muchas señales de que ya está listo para comer (incluido el pedir pecho con más frecuencia de que lo venía haciendo) estamos incidiendo en el tipo de relación que nuestro hijo e hija establecerán con la comida. Confiar en que alrededor de los 6 meses el niño estará listo para ingerir otros alimentos y escuchar sus señales para introducirlos dejando que el niño determine la cantidad que ingiere y apoyándolo y acompañándolo en el proceso genera en el niño la confianza y al seguridad de que sus necesidades son válidas y son apropiadamente atendidas.

Incluso en los casos que en que como padres optemos por no preparar papillas para bebés sino alimentar con alimentos troceados como recomienda la Dra. Rapley (http://www.rapleyweaning.com/), puede ser que el bebé todavía no esté listo a nivel motor para llevarse los alimentos a la boca por si mismo pero muestra otras señales de interés en la comida o pide el pecho con mucha frecuencia (cada 1 hr en bebés mayores de 6 meses), nuestro papel debe ser el de facilitarles el proceso y ayudarlo a alimentarse introduciendo los alimentos troceados en su boca. A la vez que en paralelo a se propicia que agarre por si mismos la comida o la cuchara y de este modo estimular su capacidad y control motor. Señalamos esto porque la maduración locomotriz, el agarre y el control muscular y nervioso necesario para el movimiento manos-boca no madura a la misma velocidad en todos los niños y niñas, sino que como sucede con otras habilidades infantiles los tiempos varían de unos a otros. De modo tal que a nivel cognitivo puede ser que el niño no esté listo aún para alimentarse por si mismo en tanto a nivel metabólico sus necesidades alimentarias sean mayores y requiera de otros alimentos.

Estar al pendiente de estos detalles como madres y padres nos permitirá entablar una relación más respetuosa con nuestros hij@s y sobretodo aprender a guiarnos por sus necesidades aprendiendo a escuchar y reconocer su comportamiento, dejando a un lado nuestras ideas y expectativas.

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2 respuestas a 6 meses después, aprendiendo a comer paso a paso.

  1. Marina dijo:

    Gracias Mycelis x compartir esta vision de vida. Coincido y aplaudo cuando encuentro personas que promueven el respeto por las necesidades del/la bebe que él/ella misma/o va marcando; también por esto de sumar la comida como otro àmbito màs de exploración.

  2. Pingback: Insuficiencia de hierro en la alimentación de los niños

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