Mitos y creencias post-parto: sobre alimentar el inicio del problema.

El esquema anterior ilustra claramente el tamaño de estómago del bebé recién nacido desde el primer día hasta su 7mo día de vida. La pEstomago del bebé.jpgrimera semana de vida del bebé recién nacido es un momento crítico en su desarrollo pues a partir del nacimiento los bebés experimentan un sin número de sensaciones desconocidas hasta el momento y varios de sus órganos inician sus funciones. En el caso del estómago aún cuando el bebé estuvo ingiriendo líquido amniótico y el estómago permaneció lleno de líquido, la cantidad de nutrientes ingeridos por esa vía no fueron significativos, y las funciones digestivas no se inician realmente hasta después del nacimiento. De modo que el estómago no sólo tiene un tamaño muy pequeño sino que se da inicio a la degradación de nutrientes, motilidad intestinal y absorción.

En el esquema es posible observar el pequeño tamaño del estómago del recién nacido durante sus primeros 3 días de vida. Este pequeño volumen determina que la cantidad óptima de leche que necesita ingerir el recién nacido durante esos primeros 3 días sea de entre 5 a 7 ml, es decir lo correspondiente a una cucharadita de postre. Precisamente en esa misma cantidad y ajustado a las capacidades digestivas del inmaduro estómago del recién nacido, el cuerpo materno produce el calostro. El calostro está presente en los senos maternos desde varias semanas antes del nacimiento del bebé y está listo para fluir inmediatamente después del parto (o cesárea). Aún cuando en muchas ocasiones no sea posible constatar su presencia a simple vista el cambio hormonal que se vive a partir del nacimiento es señal suficiente para que en los senos maternos el calostro comience a fluir en cuanto el bebé se prende del pecho y succiona de manera activa para recibir ese preciado líquido.

A partir de expectativas culturales, de prejuicios y creencias equivocadas es frecuente que durante esos primeros 3 días como las madres recién paridas todavía no muestran señales en sus senos de flujo de leche, se recurra a suministrar sucedáneos de leche materna a los bebés. Esto sobre la falsa creencia de que inmediatamente después del parto debería bajarle la leche a la madre y como no sucede así (no sucede porque nuestra biología no está diseñada para que suceda de ese modo) entonces es necesario alimentar al bebé para evitar que se deshidrate o le baje la glucosa (https://maternidadaldesnudo.wordpress.com/2013/01/27/mitos-y-creencias-post-parto-le-puede-bajar-la-glucosa-al-recien-nacido/)

Lo anterior muestra un desconocimiento básico de la biología, incluso de muchos especialistas de salud, de los senos maternos y del modo como el cuerpo de la madre está diseñado para garantizar lo mejor para el bebé en cada etapa de su desarrollo. El calostro que se forma en los senos maternos durante las últimas semanas de embarazo se produce en pequeña cantidad (solo unos pocos ml por cada toma), por lo cual los senos no gotean, ni se notan inflamados y en ocasiones ni siquiera se ven gotas que salen del seno. Todo lo cual no es un indicador de que el calostro no está presente y esa pequeña cantidad es justo la cantidad que el bebé necesita (entre 5 o 7 ml) ingerir para que su inmaduro estómago no se vea violentado.

La fuerte presión social, en muchas ocasiones proveniente del propio personal de salud, sobre las madres determina que sean suministrados sucedáneos de leche materna de manera innecesaria durante los primeros días de vida. Incluso en ocasiones los médicos y el personal de salud van más allá de la presión y sin previa consulta a las madres y padres de los bebés, se adjudican el derecho de alimentar a estos con biberones de fórmulas con 1 o 2 onzas de leche. Es cierto que a veces los bebés ingieren incluso las 2 onzas completas que le son suministradas con el consiguiente beneplácito de todos, pues asumen que así garantizan su buena alimentación. Lo cual no deja de ser un graso error  que desestima y desconoce las necesidades de los recién nacidos.

Los bebés tienen un instinto de succión muy fuerte y eso sumado al rápido flujo de leche que sale por el biberón tienden a sobrealimentarse en tanto se alimentan de ese modo pues por un lado son incapaces de controlar el flujo de leche que les llega (va a depender del orificio de la tetina) y por otro porque existe un desfase biológico entre que el estómago se llena y las señales nerviosas de saciedad que nuestro cuerpo detecta. Este precisamente es un tema al que apelan la mayoría de los nutriólogos cuando sugieren que se debe comer despacio y masticar bien la comida pues se sabe que las personas que comen a gran velocidad ingieren más cantidad de alimento que la que su cuerpo necesita, pues se dan cuenta de que saciaron su apetito mucho después de haberlo hecho.

Alimentar a los bebés recién nacidos con biberón, no sólo es innecesario, acarrea problemas con el establecimiento de la lactancia materna y genera trastornos digestivos (reflujos, diarreas, cólicos), sino que además implica una sobre alimentación que genera aumento excesivo de peso que puede desembocar en obesidad. Lo recomendable para no violentar el estómago del bebé durante los primeros 3 a 5 días de vida es que sea alimentado sólo con el calostro materno.

No es hasta el 3er día de vida que el estómago del bebé ha crecido y alcanza el tamaño de la esfera central que aparece en la figura, en la cual caben entre 0.75 y 1 onza de leche. Para entonces y en especial si el bebé se estuvo alimentando exclusivamente de calostro y por ende prendido al pecho entre unas 10 a 12 veces al día, se produce la bajada de la leche en la madre y la cantidad de leche aumenta bruscamente. Es entonces que los senos se inflaman y comienza a fluir la leche. Si previamente el bebé no fue prendido al pecho es muy frecuente que para entonces ya se acostumbrara a la succión del biberón y rechace el pecho o no logre prenderse correctamente como para generar una succión efectiva. Este es el lamentable inicio de una secuencia de errores que da pie a que muchas madres descarten la LM, y todo se complica aún más con la ingurgitación mamaria que se presenta luego de la bajada de la leche si los senos maternos no son vaciados frecuentemente.

Es hasta el 7mo día de vida que el estómago del bebé ha crecido lo suficiente como para aceptar un volumen de entre 1.5 onzas y 2 onzas de leche (en la figura se corresponde con la 3ra esfera). Volumen de leche que ya es capaz de obtener a través de la lactancia materna pues para entonces la producción de leche materna ya ha aumentado lo suficiente como para producir esa cantidad de leche que el bebé requiere. En este sentido aparece otra falsa creencia asociada a falsas expectativas, culturalmente se espera que los senos de la madre permanezcan chorreando y congestionados todo el tiempo. Algo que no necesariamente sucede si el bebé permanece siendo amamantado a demanda y exclusivamente.

Es frecuente entonces que ante la desinformación y desconocimiento acerca del proceso de maduración y las características de los bebés recién nacidos y de la sintonía con el proceso de producción de la leche en el cuerpo materno, se genere un círculo vicioso que no sólo atenta contra la lactancia materna, sino también contra la salud y el buen desarrollo de los bebés recién nacidos.

¿Cuantos bebés padecen de sobrepeso y obesidad a causa de esas falsas creencias? ¿Cuantos viven con trastornos digestivos, diarreas, reflujos crónicos a causa de que son sobrealimentados durante sus primeros días de vida y durante el resto de su etapa de lactantes? ¿Cuantas mujeres viven el trauma de que supuestamente no producen leche basado en errores de interpretación del proceso fisiológico normal de producción de leche? ¿Cuantos bebés se pierden de los beneficios emocionales y físicos al ser amamantados porque la lactancia materna se ve abortada o imposibilitada ante este tipo de interferencias?

Es hora de que nos informemos apropiadamente de lo que sucede en relación a la mamá y al bebé durante los primeros días  después del parto, si realmente queremos aumentar los índices de lactancia materna y disminuir los índices de obesidad a nivel mundial.

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Una respuesta a Mitos y creencias post-parto: sobre alimentar el inicio del problema.

  1. Liliana Derbez dijo:

    Excelente Articulo! Muy buena explicación

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